
En los cultos afrobrasileños, Eshu tiene diversos nombres,
que varían de acuerdo con el origen desde donde irradia su poder mágico. Los
Eshus son agentes mágicos universales, hay quienes dicen que son Elemins caídos
del paraíso celestial. Sus falanges son de fuerzas primitivas, primarias, de
gran poder.

Lamentablemente, los primeros escritores de Umbanda también
llamaron “Exus” a estos espíritus atrasados, muchas veces por ignorancia y
otras por temor. Estos seres no son evolutivos, sino estacionarios; por eso dan
su influencia a todo aquello que vive o permanece invariable. Tienen vida, y
aunque no evolucionen, existen para garantizar la conservación de la materia.
Tienen directa relación con el “Pueblo de Zumbi” (no confundir con Zâmbi) o
también llamado en algunos cultos como “Pueblo de Labyn”.
De la naturaleza, Eshu absorbe la fuerza etérea, incorpórea,
sutil, y la irradia para donde fuese determinada: positiva, neutra o negativa.

Como dijimos, Eshu dirige las fuerzas –negativa, neutra o
positiva- para el sitio donde son encomendadas. Estas fuerzas, están eterizadas
en la naturaleza, o sea, en cada polo de la Tierra. Por eso, Eshu tanto puede
construir como destruir, según su sabia manipulación dentro del Ritual
Cabalístico.

Por eso, como agente mágico, es solamente un intermediario,
un sabio operador de fuerzas espirituales, que –justamente por ser sabio- no
interfiere en nuestro libre albedrío. Es una especie de mago Merlín, o podemos
compararlo con cualquier otro personaje antiguo que conoce las leyes
universales y a quien se accede para que sea un mediador, un manipulador. No es
el mal en sí ni quien incita a realizarlo.
Por eso no compartimos el prejuicio
de muchas personas que no quieren asistir a las giras de Eshu, como si ellos
fuesen demonios o algo por el estilo. ¿Le temen acaso a estar en presencia de
verdaderos magos? ¿Por qué? ¿Quizá porque –como seres humanos imperfectos-
temen lo que ocultan en su interior? No vaya a ser cosa que –de repente- surja
esa parte negada. Los Eshus ni siquiera se ocupan de ello.

Pero no hay que confundirlos con simples intermediarios
energéticos, puesto que ellos SON fuente de Sabiduría y Poder. Tampoco hay que
pensar que complacerán nuestros caprichos o ambiciones desmedidas por el simple
hecho de que les realicemos ofrendas o "promesas". Ellos actúan en
consonancia de leyes universales que rigen sus acciones. Ellos son encargados
de ejecutarlas y desde este lugar los conocemos como "Señores del
Karma".
En definitva, los Eshus tienen palabra y la honran y buscan
evolucionar. Por su función kármica de Guardianes sufren con los constantes
choques energéticos a que están expuestos. Se alejan de aquellos que atrasan su
evolución. Siempre son justos. Difícilmente demuestran emotividad, dándonos la
impresión de ser mas "rectos" que las demás entidades. Pero además
son caritativos y trabajan en sus consultas, mas que nada en asuntos
materiales.

Para finalizar, queremos compartir el testimonio de un
anciano pae de santo, al que adherimos:
“Por la Misericordia de Dios, que me permitió la convivencia
con estas entidades desde la adolescencia, a través de los mas diferentes hijos
de fe, de diferentes terreiros, aprendí a reconocerlos y darles su justo valor.
Durante todos estos años, de los eshús, pombogiras y mirins recibí solamente el
Bien, el Amor, la Alegría, la Protección, el desbloqueo emocional, además de
muchas y muchas verdaderas aulas de aprendizaje variado.
Me esclarecieron,
alejándome gradualmente de la ilusión del poder. Nunca me pidieron nada a
cambio.
Apenas exigieron mi propio esfuerzo. Me mostraron los peligros y me
enseñaron a reconocer la falsedad, la ignorancia y las flaquezas humanas.
Vuelvo a repetir, jamás pidieron algo para sí mismos. Sólo recibí y sólo vi en
ellos el Bien.”
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