
Tenían una casa rodeada
de un hermoso jardín, y en el fondo había un cementerio familiar,
circundado por rosales amarillos.
Los padres de Rosa además
de agricultores terratenientes, practicaban de la magia para ayudar a
todo aquel que lo consultaba.
La madre de Rosa tenía un
embarazo problemático y llegando al termino de la gestación comenzó
con una hemorragia, que temió perder la vida.
Fue en ese momento que se
manifestó el espíritu de la abuela de Rosita Caveira, al ver el
sufrimiento de su hija.
Había fallecido hace unos
años, y estaba sepultada en los fondos de la propiedad.

El espíritu le pidió a
su hija que colocara en su tumba rosas amarillas y que bautizara a su
nieta con el nombre de Rosa Caveira por haber nacido en un campo
santo rodeado por un jardín de rosales, como demostración de amor.
Era la niña mimada de la
casa, razón por la cual era envidiada y maltratada por sus hermanas,
la mortificaban diciéndole que nació entre los muertos y que estaba
poseída por ellos.
Esta situación llevo a
que Rosa Caveira pidiera a sus padres que le enseñasen a trabajar
con la magia, pero no para hacer maldad, sino para su propia defensa
y además para poder ayudar a otras personas.
Su padre accedió y le
enseño los secretos de la magia relacionados con las espadas,
lanzas, dagas, etc.
Su mamá la enseño a
utilizar las hierbas y los perfumes.

A pesar de esto seguían
burlándose, entonces Rosa se transformo en un ser horrible mezcla de
hombre y demonio, una aberración de la naturaleza, que asusto tanto
a las hermanas que no volvieron a maltratarla.
Se manifestó como una
mujer de hermoso cuerpo que en las manos lleva el cráneo de su
abuela, y que por haber nacido sobre un cementerio tiene el poder
sobre los espíritus.
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